El nivel de desocupación relativamente baja no explica la situación del mercado laboral
La desocupación dejó de ser, por sí sola, un indicador suficiente para medir el mercado laboral argentino, debido a que la precarización avanza a paso firme. Si bien el Gobierno afirma que la reforma laboral podría ser un paso importante para mejorar el modelo, no alcanza, según la Universidad Católica Argentina (UCA). Con un crecimiento dispar, la "reconversión" de los puestos de trabajo está vista a largo plazo y las provincias mineras y energéticas -que tienen un mejor nivel de empleo formal frente a 2023- no logran absorber la caída de puestos de trabajo de calidad.
Es que el deterioro del mercado de trabajo no se expresa mediante un aumento del desempleo -como sí en la crisis de la convertibilidad-, sino a través de una precarización de la calidad de los empleos. Así, se evitó una destrucción masiva de puestos de trabajo, pero no consiguió generar ocupaciones productivas y protegidas.
Si bien más personas lograron insertarse en alguna actividad, creció el autoempleo informal, la precarización y los bajos ingresos, según las principales conclusiones del informe "Deterioro y resquebrajamiento de la estructura social del trabajo en la Argentina (2010-2015)" elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA).
La paradoja del empleo
Durante la última década y media la economía argentina convivió con bajo crecimiento, sucesivas crisis macroeconómicas, pérdida de productividad e inestabilidad, factores que limitaron la creación de empleo formal. En ese contexto, la mayor participación laboral se concentró en actividades de baja productividad, especialmente en el sector micro informal y el trabajo por cuenta propia.
"El problema no es solamente el bajo crecimiento económico, sino la dificultad para transformar ese crecimiento en empleo productivo y protegido", resumen los investigadores Ramiro Robles, Alejo Giannecchini y Valentina Ledda.
A diferencia de lo ocurrido durante la década pasada, cuando la industria, el comercio y el transporte explicaban buena parte de la expansión económica, actualmente el crecimiento está impulsado por actividades con una capacidad mucho menor para absorber trabajadores.
Entre 2010 y 2015, la industria manufacturera aportaba el 25,4% del crecimiento económico, el comercio el 20% y el transporte el 11,9%. En cambio, entre 2023 y 2025 el liderazgo pasó a las actividades primarias (39,6%), las finanzas (35,1%) y la minería y explotación de canteras (24,6%), sectores con un efecto mucho más limitado sobre la creación de empleo directo.
Más empleo, pero también más precariedad
Las situaciones de informalidad, inestabilidad y falta de protección continúan siendo más frecuentes dentro del sector micro informal, aunque el deterioro también alcanzó a segmentos tradicionalmente más estructurados del mercado laboral. A su vez, los trabajadores que se desempeñan en estos sectores presentan mayores probabilidades de percibir ingresos bajos, lo que profundiza las brechas entre quienes acceden a empleos protegidos y quienes quedan fuera de ellos.
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2026-07-28 06:00:19
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