La ciudad de Mendoza está atravesada o rodeada por estructuras geológicas activas.
Para el geólogo e investigador del CONICET Andrés Folguera, esos movimientos no están provocando un efecto directo sobre la Cordillera de los Andes ni significan que exista actualmente un fenómeno extraordinario en la Tierra.
Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue el de la "ventana" de probabilidad sísmica.
Folguera explicó que las fallas activas son fracturas que permanecen trabadas mientras las placas tectónicas continúan moviéndose. Esa dinámica hace que la tensión se acumule hasta que la estructura finalmente se rompe y libera la energía acumulada.
"Las fallas son fracturas que están en general trabadas. Las placas se siguen moviendo, pero esas fracturas son como cicatrices que tiene el continente que están trabadas. Van recuperando tensiones hasta que en un momento no aguantan más y se liberan", describió.
Ese mecanismo genera períodos de acumulación y liberación de energía.
"Eso hace que las fallas tengan ciclos de trabado y liberación", explicó.
Pero esos ciclos no son iguales para todas las estructuras. Algunas fallas pueden tener ciclos de 50 años, otras de 100 o 150 años, dependiendo de sus características.
Por eso, el especialista aclaró que no se puede establecer una fecha exacta para el próximo terremoto. La información disponible permite trabajar con probabilidades y registros históricos.
"Cuándo se va a romper y dónde se va a romper es estadístico", señaló.
Según su análisis del registro histórico, Argentina viene registrando terremotos destructivos con una recurrencia aproximada de 25 o 30 años.
Mencionó, entre otros antecedentes, los terremotos de Mendoza de 1861 y 1929 y los de San Juan de 1944 y 1977.
"Lo que estamos viendo es que cada 25 o 30 años hay un terremoto destructivo en la Argentina. Sí, eso quiere decir que ya estamos en una ventana de probabilidad", afirmó.
Folguera detalló además algunas de las principales estructuras geológicas que deberían ser consideradas en la planificación territorial de Mendoza.
Explicó que la falla de la Cal pasa por debajo de la avenida San Martín y recordó su relación con el terremoto que destruyó la ciudad en 1861.
"La falla de la Cal pasa por la avenida San Martín, por abajo de la avenida San Martín", señaló.
"Esa falla destruyó la ciudad de Mendoza en 1861", agregó.
También mencionó una falla ubicada al pie del Cerro de la Gloria, que se extiende hacia el sur, y explicó que ese sistema continúa hacia estructuras relacionadas con la falla de Las Peñas.
Hacia el sur de la provincia aparecen además las zonas tectónicamente activas de Barrancas y Borbollón.
"Ustedes están absolutamente rodeados de fallas activas", resumió.
Según explicó, se trata de estructuras de decenas de kilómetros de extensión y algunas de ellas tienen una importancia geológica comparable, por su capacidad destructiva, a grandes sistemas de fallas conocidos internacionalmente.
"Son fallas de primer orden. O sea, cuando ustedes hablan de la falla de San Andrés, son grandes fallas que pueden producir terremotos de magnitud 7 o más", afirmó.
Por esa razón, dijo que son estudiadas por investigadores internacionales.
"Son estudiadas por consorcios de investigadores internacionales. Vienen los americanos, vienen los españoles, vienen a verlas, vienen a estudiarlas", explicó.
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2026-09-13 06:00:05
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